2013/10/15

Quizás sí que fuera para siempre

                ‘Cuando creas haberme olvidado, alguien pasará a tu lado con mi perfume’. Una gran frase siempre que sean otros los que no te puedan olvidar. Y es que, ¿cómo se olvida algo que causó unos sentimientos tan fuertes? ¿Cómo se olvida a alguien con quien ya tenías los próximos años de tu vida planeados?

                En estos tiempos de la ‘amistad 3.0’ hablar con alguien es mucho más fácil, móviles, ordenadores… Todo es tan impersonal, hasta salir con alguien se ha vuelto diferente, incluso basta un mensaje para cortar una relación.

                Pero una vez que la relación ya está rota, todo se vuelve complicado, que desaparezca por completo de tu vida es prácticamente imposible, si sigues pensando en esa persona puedes ver actualizaciones en su Twitter, fotos en su Facebook… Incluso si le desagregaste puede que continúes accediendo a su perfil en plan acosador.

                Algo así me ha pasado esta mañana, no fue su perfume, pero él apareció. Admitiré que no he conseguido olvidarme de él por mucho que lo intento, que de vez en cuando me acordaba de él y buscaba entre sus actualizaciones en las redes sociales. No verle por la calle convirtió mi soledad en algo más llevadero, incluso pude estar con otras personas, pero no negaré que su recuerdo me venía a la cabeza.

                Y como los tiempos han cambiado, cambiaré el perfume por la típica invitación tocapelotas al juego de moda en el Facebook. Ahí estaba él, o mejor dicho su foto de perfil, con esa carita que me enamoró desde el primer momento y el mensajito de marras que me pedía ayuda para desbloquear no sé qué historia del jueguecito. Ahora sólo me pregunto una cosa: ¿cuándo conseguiré olvidarle? Quizás nunca lo logre, quizás sí que fuera para siempre, por lo menos para siempre en mi corazón.       


Y yo con mi cara de tonta recuerdo la frase que leí hace tiempo y la adapto a estos tiempos modernos: ‘Cuando creas haberme olvidado, te llegará mi invitación al Candy Crush Saga en el Facebook’.



''Abraza, besa y ama siempre. Siempre que sea de verdad.''

2013/10/08

Lazos irrompibles

Durante la búsqueda de mi verdad he encontrado a alguien, siempre ha habido alguien, o alguienes, y realmente esta persona nunca ha dejado de estar, no desde que nos conocimos, a veces más, a veces menos, pero siempre hemos estado unidos.

Nuestro problema, o puede que sea lo que convierte nuestra historia en algo verdaderamente mágico, es que no estamos juntos, ni siquiera cerca, no físicamente. No me pidáis que lo explique, no sabría hacerlo, a veces ni yo entiendo cómo es posible. Puedo contar con los dedos los días que hemos estado juntos.

Puedo decir que los minutos que hemos pasado juntos han estado llenos de besos, caricias y mucho amor, pero sobre todo de complicidad. Es especial, una persona única y la quiero con locura. Es como si nos conociéramos de toda la vida pero cada día descubriéramos algo diferente, como si esa magia, esa pasión no fuera a desaparecer nunca.

Estar separados nos daña y nos hace más fuertes a la vez, porque sabemos que cuando nos reencontremos parecerá que el tiempo solos no ha pasado, será como si nunca nos hubiéramos separado y volveremos a aprovechar cada instante al máximo porque nos lo debemos, porque las palabras no llegan a expresar ni una mínima parte de lo que sentimos.

Es gracias a esa persona que me siento fuerte y enérgica, es gracias a ella que me encuentro pletórica y sobre todo es esa persona la que sin estar a mi lado me anima a todo, gracias a la cual no necesito más que confianza, confianza en ella, y sobre todo en mí misma.


Porque siempre seremos una única persona, con nuestra forma de amarnos, y no necesitaremos más, sólo saber que estaremos siempre unidos. Porque siempre estaremos unidos, no hay lazo más estrecho que el nuestro, la confianza, y nada más importa porque sé que me ama, siento que es así, y a pesar de todo, de la distancia y del tiempo siempre seremos uno.

Nunca permitiremos que esto se rompa.


''... y seremos uno, unidos con los hilos tejidos por las ágiles manos de aquellos que tejen el destino, unidos en un mismo cuerpo, bajo una misma piel, unidos en una misma alma, sintiendo lo que el otro siente y consiguiendo que lo que empezó con un inocente beso acabé en un gran amor.''

''Abraza, besa y ama siempre. Siempre que sea de verdad.''

2013/10/01

Vuelta al cole

                Aquí estoy de nuevo, un nuevo curso comienza y una nueva princesa despierta, igual que la bella durmiente después de su letargo. Después de meses sin ser yo misma, o quizás sí que fuera yo pero no me gustaba en lo que me había convertido, despierto (y madrugo).

                Tranquilos, aunque los cambios son evidentes para mí pocas cosas de mi alrededor cambiarán, amigos, lugares y tradiciones permanecerán cual tinta inyectada bajo mi piel, bien es cierto que ha habido algunos daños colaterales, historias insostenibles con este nuevo aspecto bajo el que me presento, que no he podido evitar a pesar de mi más que agotador empeño.

                Resulta que es imposible conseguir que todo salga a la perfección, nunca se consigue quedar bien con todo el mundo y lo primero que he buscado ha sido estar bien conmigo misma, encontrarme bajo mis cadenas y muros y empezar a romper y a derribar. Para esto me necesitaba a mí, ser sincera conmigo misma para serlo con los demás, conocerme bien y en muchos aspectos volver a ser como aquella niña que no tenía miedo de cometer errores, que sonreía al despertar y que mantenía esa sonrisa entusiasta durante todo el día.

                Sólo he necesitado echar la vista atrás para saber lo que quiero y quiero sonreír sin ninguna razón, bueno, sí, quiero sonreír por mí, porque me gusta como soy y sigo rompiendo y derribando cadenas y muros y es divertido y apasionante ver lo que estoy consiguiendo.

               


''Abraza, besa y ama siempre. Siempre que sea de verdad.''

2013/05/29

Cambios

Es el momento de un cambio, un gran cambio en mi vida. Recoger, ordenar y limpiar todo lo que he conseguido hasta ahora, todo lo que tengo, dejarlo atrás, escapar, huir.

                Empezar algo nuevo, diferente.

                Y sé que volveré, sólo necesito un descanso de mí misma.


''Abraza, besa y ama siempre. Siempre que sea de verdad.''

2013/05/26

Incertidumbre

                Y vuelta a empezar. No sé lo qué es ni a dónde me llevará. No sé si quiero que salga bien, que salga mal. No sé si es definitivo ni si quiero que lo sea. Mientras aclaro mis ideas me dejo llevar, aunque yo tengo las riendas.
               
                Mis pies vuelven a pisar sobre un camino ya explorado, despacio, con seguridad y dejando huella, lo cual no sé si es bueno o no. Recordando el pasado, viviendo el presente y haciendo planes para el futuro. Pero, ¿qué nos depara el futuro? ¿Hago bien retomando una historia del pasado? Realmente, ¿esta historia tiene algún futuro? Nadie responde a estas preguntas y sólo yo puedo elegir que hacer.

                Mi vida, mis decisiones, para bien o para mal, y ya no hay vuelta atrás. Sólo haré una cosa: caminar hacia delante.



''Abraza, besa y ama siempre. Siempre que sea de verdad.''

2013/05/22

Caminar hacia delante

Caminar hacia delante, cabeza alta y espalda recta. Mi equipaje es grande, traigo maletas, bolsas que cuelgan de mis hombros, mochilas, cajas, de todos los tipos y tamaños, grandes, pequeñas, con ruedas, de colores, pesadas, ligeras, brillantes...

Me pertenecen, a mí, a mi pasado, a mi persona, a mi forma de pensar, de actuar, de ver la vida y me acompañan en este largo viaje, a donde quiera que vaya; están siempre conmigo, a mi lado.

Dentro guardo mi mundo y parte del tuyo, y del tuyo, y del tuyo también, porque cada uno de vosotros habéis compartido una pizca conmigo, porque habéis dejado huellas imborrables en mi historia. Puede que sea sólo una frase en una etiqueta que cuelga del asa de la mochila que llevo en los hombros, quizá permanezca escrita entre los apuntes que guardo en las cajas llenas de libros, puede ser una foto de un momento inolvidable o toda una historia de amor en forma de novela romántica, un recorte de periódico, una cinta VHS que no podré reproducir o un regalo que recibí, quizá sea un regalo que no llegué a entregar o una carta que no envié.

Dentro de mis maletas, bolsas que cuelgan de mis hombros, mochilas, cajas, de todos los tipos y tamaños, grandes, pequeñas, con ruedas, de colores, pesadas, ligeras, brillantes... guardo miles y millones de cosas. Unas te harán reír, otras llorar, algunas amar y las hay que te enfadarán, te decepcionarán, te asustarán y querrás cerrarlas, tirarlas lejos, quemarlas y echar a correr, lejos, muy lejos, pero no. No puedo hacer eso, me pertenecen, son mías, mi equipaje, que me acompaña.

Si consiguiera deshacerme de ellas, yo no sería yo, mi mundo y parte del tuyo, y del tuyo, y del tuyo también, desaparecería, lo olvidaría y volvería a empezar de cero, como si volviera a nacer. Y volvería a tropezar con las mismas piedras y me mojaría en los mismos charcos y caería en los mismos agujeros con personas, creencias y vivencias que conformarían mi vida desde otro punto de vista.

¿Y para qué? Para llenar mi equipaje de nuevo, uno diferente, pero que acabaría siendo igual de grande, con maletas, bolsas, mochilas, cajas, de todos los tipos y tamaños, grandes, pequeñas, con ruedas, de colores, pesadas, ligeras, brillantes... donde guardaría miles y millones de cosas. Unas que me hagan reír, otras llorar, algunas amar y las hay que me enfadarán, me decepcionarán, me asustarán.

Me quedo con el equipaje que llevo ahora y si me ayudas a cargar con él yo te ayudo a cargar con el tuyo.



''Abraza, besa y ama siempre. Siempre que sea de verdad.''

2013/05/19

Condenados a entenderse


                Volver a caer en una historia pasada, volver a sentir lo mismo que hace unos años. Las mismas variables, las mismas incógnitas reunidas en la más complicada inecuación.

                Todo vuelve a ser igual a la vez que distinto. Por mi parte sigue igual, sigo dándole mil vueltas a todo y replanteándome cada segundo, mantengo mis dudas y mi incapacidad para comprometerme. Sin embargo he cambiado, eso parece, me lo repiten a menudo y del mismo modo que me gusta el cambio me asusta.

                Por su parte, sigue igual que cuando le conocí, aunque diga que no, aunque intente cambiar, conmigo se comporta igual de bien que antes. Su situación es la que ha cambiado y aunque intenta volver al escenario de su vida anterior no es fácil y no depende únicamente de él.

                Inocentemente volvimos a hablar, inocentemente volvimos a quedar. Ninguno lo buscó pero esa inocencia desapareció con el beso, el beso que desarregló nuestro mundo en un instante.

                Nos sentimos bien juntos, nos tenemos cariño y ‘cariño’ es la palabra adecuada en este caso, no me malinterpretéis, no estábamos juntos por no estar solos. Era una relación sincera en cuanto a sentimientos, pero no creo que pueda llamarlo amor.

                Ninguno querría que acabara, era una amistad, una buena amistad que sólo busca el bienestar y la felicidad del otro, que se mima y hace lo que siente cuando lo siente. Sin embargo, existen momentos en los que mi cabecita piensa más de lo que debería y elucubra teorías conspiratorias, momentos como ese beso, como muchos abrazos o como todas las veces en las que juntamos nuestras manos para sentir que el otro está ahí, que todo será fácil y que no vamos a desaparecer. Y sé que él piensa igual.

                Él no es mi príncipe, antes ni siquiera había considerado que pudiera ser un sapo con posibilidades, ahora es diferente, pero su corazón pertenece a otra princesa, está hecho añicos y aunque conmigo el dolor no era tan fuerte yo no podía repararlo, sólo él es capaz.




''Abraza, besa y ama siempre. Siempre que sea de verdad.''

2013/05/15

Ilusiones vacías II


                Hoy, ahora, en este preciso instante en el que me encuentro escribiendo esto voy camino a mi cita. Sigo con una sonrisa en la cara y es que no veo el momento de tenerle frente a mí. Algo más de una hora de trayecto y llegaré, le veré y correré a abrazarle. Estoy extrañamente ilusionada.

                Llega el momento y aunque me avisa de que llegará diez minutos tarde tengo que esperar algo más. Le veo a lo lejos, tiene una forma de caminar diferente, le reconozco enseguida, y cuando llega a mi lado, como tenía pensado, le abrazo, con fuerza, como si lleváramos años sin vernos, como si no quisiera soltarle nunca y es que no quiero, si pudiera me lo quedaría para mí, como mi más preciado regalo, un regalo divino, un tesoro.

                Nos ponemos en marcha, hacia el centro, es él quien decide dónde cenar. ¿Quién iba a pensar que sólo somos amigos viéndonos solos compartiendo nuestros platos? Al acabar empezamos una ruta de cañas, primero elijo yo y luego él. Los bares a los que yo le llevo están todos en la misma calle del restaurante, él varía un poco. Así seguimos, uno, dos, tres, cuatro… muchos bares, mucha música y mucha cerveza.

                Termina la noche y vamos al bar donde nos conocimos, una parada obligatoria cada vez que quedamos juntos. Ya estamos algo tocados y no sólo nos bebemos una cerveza allí. Al salir decidimos comprobar si en un local hay conciertos, estaba cerrado; y si un sitio donde se baila salsa sigue abierto, no tuvimos suerte. Iban a ser nuestras últimas paradas antes de volver a casa pero parecía que tocaba ir a dormir. Es tardísimo y a la mañana siguiente él tiene que madrugar para ir a entrenar y yo tengo revisión con el médico.

                Antes de empezar el camino de regreso le pido que me acompañe a un último sitio, tenía que ir al baño y siempre paramos ahí por esa razón. Dentro me encuentro con amigos, los camareros también me conocen. Voy rápido al baño con intención de salir pronto para casa, pero al volver del baño me quedo hablando con todos ellos y pidiendo algo en la barra para mi amigo y para mí. Empezaron siendo dos consumiciones y terminaron siendo demasiadas.

                Es tarde, más de lo que habíamos planeado, ya no iba a pasar nada porque nos quedáramos unas horas más de fiesta, dormir, ya, no íbamos a dormir. Pongo mi mejor sonrisa al camarero y le pido un par de invitaciones para una discoteca cercana.

                Era una discoteca a la que había entrado muy pocas veces y que no me gustaba demasiado, no sé si quería emborrachar a mi amigo, si yo iba demasiado mal o si intentaba demostrar algo pero entramos y con una cerveza más en el cuerpo bailamos y bailamos y bailamos…

                Como le dije al volver a casa nuestra forma de bailar no era de amigos. Bailábamos juntos, muy juntos, muy pegados, con su mano en mi espalda, agarrándome, apretándome fuerte contra su cuerpo. Mi cabeza en su hombro, ladeada, respirando su aroma, me transportaba a otro lugar, un mundo en el que todo lo demás no importaba.

                No sé qué bailamos, una mezcla de salsa, bachata, merengue… no sé. El alcohol, el calor, su olor… estaba extasiada. Su mano en mi espalda, la otra agarraba la mía, nos juntamos de repente y su mano me recorre la espalda, me suelta la mano y me acaricia el cuello, sentía escalofríos.

Yo le seguía, sabía que no podía ser, había un muro, una barrera, había algo que impedía que entre nosotros surgiera algo, sólo seríamos amigos, pero muy buenos amigos. Sabíamos que con nuestras fiestas y nuestros bailes, nuestra forma de provocarnos el uno al otro, sólo conseguiríamos hacernos daño, tarde o temprano sufriríamos. Sin embargo, resulta imposible que dejemos de vernos, aunque lo hacemos poco hay algo que nos atrae y no queremos perder nuestra amistad, pero tampoco podemos vernos como simples amigos porque a pesar de que sabemos que es imposible, que está prohibido, esa fuerza que nos atrae sigue existiendo.




''Abraza, besa y ama siempre. Siempre que sea de verdad.''

2013/05/12

Ilusiones vacías I


                Era sábado y había quedado con un amigo con el que llevaba tiempo sin hablar. Él venía con un amigo suyo y la noche prometía aunque volveríamos pronto a casa. Eran las tres de la madrugada cuando sonó mi teléfono, para cuando quise darme cuenta tenía cuatro llamadas perdidas de un mismo número.
               
                Lo vi, me emocioné, grité y le llamé inmediatamente. No podía ser él, nunca me llamaba, apenas hablábamos y somos buenos amigos pero es muy difícil que coincidamos. Puede ser por eso que cada vez que hablamos mi corazón se acelera, me pongo muy nerviosa y no puedo dejar de sonreír.

                Cuando hablé con él me dijo que quería quedar conmigo, quería saber si había salido y si podríamos vernos. Supongo que él habría salido de fiesta y, o se aburría mucho o le habían dejado solo. Estaba bastante perjudicado y se apenó muchísimo cuando le dije que no podía, que era imposible. Unos días más tarde me contó que, a pesar de que eran las tres de la madrugada, si le hubiera dicho que estaba en casa, en la cama, durmiendo, me habría obligado a levantarme y estaría esperándome en mi portal. Sin embargo, yo sí que había salido de fiesta, pero estaba a varios kilómetros de distancia y me costaría más de una hora llegar a donde él se encontraba.

                Nuestra conversación telefónica terminó con él diciéndome muy seguro: ‘la semana que viene, sin falta, quedamos y nos vemos’. ‘La semana que viene’ llega y un día, de repente, me vuelvo a emocionar, claro, es por él, se había conectado a Skype, lo había hecho para hablar conmigo de cuándo y dónde íbamos a quedar, sólo para eso. No iba a estar mucho tiempo conectado.

                Antes siquiera de que él supiera que yo estaba conectada mi efusivo saludo le alegra la tarde. Pasamos un par de horas charlando, una conversación que un par de buenos amigos tendrían se convierte en otra cosa a medida que recordamos algunos de los momentos que compartimos, empezamos a tontear y antes de que se nos vaya de las manos concretamos el plan del fin de semana y nos despedimos.

                Quedamos para cenar juntos al día siguiente, los dos solos, y salir luego a tomar algo, quizá también fuéramos a bailar. Al cerrar Skype mi cara mostraba una amplia sonrisa, estaba ilusionada, quería verle, iba a verle.




''Abraza, besa y ama siempre. Siempre que sea de verdad.''

2013/05/08

Para siempre es mucho tiempo VII


                Llevo semanas dándole vueltas a la forma de escribir este adiós. Zanjarlo y publicarlo resulta ser mi forma de pasar página. Un punto y aparte para comenzar otra historia. Los sentimientos desaparecen, se esfuman de repente, probablemente no vuelvan y duele saber que siento lo mismo que al principio pero ya no es igual. Duele pasar por los mismos sitios y rememorar momentos tan especiales. Duele rescribir la historia final y revivir el último instante que tan profundamente me ha herido.

                Prometimos llamarnos y escribirnos y lo hicimos, aunque menos de lo que me habría gustado. Mientras duraban mis pequeñas vacaciones apenas tenía tiempo, no paraba, por la mañana me despertaba para visitar la ciudad y volvía por la noche para prepararme e ir de fiesta, pero esto es otra historia. Sin embargo, no dejaba de escribirle y contarle cómo me iba el día, llegó un momento en el que no obtuve respuestas, no me importaba, suponía que andaría tan liado como yo.

                Cuando volví llevaba cuatro días sin contestar y empezaba a preocuparme. En casa ya y tras escribirle y llamarle más de mil veces avisándole de que había regresado y seguir sin tener noticias suyas mi preocupación se tornó gris y pasé a enfadarme mucho. Eran muchos días sin que diera señales de vida para alguien que me dijo que me quería.

                El mensaje que consiguió arrancarle una respuesta denotaba mi cabreo, me escribió una frase por todos temida: ‘tenemos que hablar’. No parecía estar por la labor de hacerlo cara a cara porque un minuto después recibí otro mensaje que decía que ya no quería seguir conmigo, me explicaba que no quería una relación en esos momentos y ese fue el motivo por el que terminó lo que quiera que tuviéramos. Me enfadé más si cabe, no porque me dejara, más bien porque no podía creer que esa fuera la razón real y, sobre todo, porque no fuera capaz de decírmelo a la cara.

                Está claro que nuestra historia no fue larga, no pasó de un mes. No voy a decir que él fuera esa persona ideal, ese sapo de cuento que con un beso se vuelve apuesto y azul, él era un príncipe y se ha terminado convirtiendo en el sapo.

Y no me creo a mí misma cuando me veo buscándole en estanques por si con otro beso pudiera conseguir revertir la fórmula.




''Abraza, besa y ama siempre. Siempre que sea de verdad.''